El broche final de nuestra odisea
El último día comenzó como una auténtica misión imposible : despertar a los alumnos después de una noche que, para muchos, se alargó más de la cuenta
. Entre bostezos
y miradas somnolientas
, pasamos hasta tres veces
por las habitaciones hasta que, finalmente, logramos reunir a nuestra legión de zombies
, digna de cualquier episodio de The Walking Dead.
Con todo el grupo (más o menos) despejado , partimos rumbo a Barcelona
. La mañana nos llevó de paseo por Las Ramblas
y el Barrio Gótico
, donde, entre risas
y el bullicio de la ciudad
, los chicos aprovecharon para hacer compras de última hora
y disfrutar de las delicias típicas del lugar
. El ambiente era alegre
, aunque, fieles a la tradición
, ni siquiera el último día logramos cumplir los horarios
. Tres de nuestras intrépidas aventureras
decidieron alargar la visita un poco más de lo previsto, poniéndonos a prueba una vez más
.
Finalmente, llegó la hora de dirigirnos al aeropuerto . Allí, lejos de pensar que nuestras peripecias habían terminado
, nos enfrentamos a una nueva aventura: el temido overbooking
. Durante unos tensos minutos
, 16 de nosotros estuvimos a punto de quedarnos fuera del vuelo
. Pero, como en toda buena historia
, surgió nuestra heroína
: la señorita Patricia, quien, con determinación
y diplomacia
, logró convencer al personal para que todos subiéramos al mismo avión
.
Aunque pensábamos que una vez dentro del avión se habían acabado todas las aventuras , ¡qué equivocados estábamos!
Debido al mal tiempo
, el avión comenzó a dar bandazos y sacudidas
, haciendo que nuestros aventureros lo pasaran realmente mal
. Finalmente, en lugar de aterrizar en Tenerife Norte, terminamos en Tenerife Sur
, donde el tiempo se alargó considerablemente
. Esperamos las escaleras y la guagua
para bajar del avión, así como las maletas
, lo que puso a prueba nuestra paciencia
.
Pero, gracias a Dios , todos llegamos bien y pudimos cerrar esta gran aventura con un broche de oro
, como se merece. Como no podía ser menos, este viaje no podía terminar de cualquier manera.
Queremos agradecer a nuestros aventureros y a sus familias
por la confianza depositada en nosotros
, por los momentos vividos
y las historias compartidas
.
Y, como dice el dicho: lo que pasa en el viaje, en el viaje se queda .
Gracias por permitirnos ser parte de esta experiencia inolvidable .
Patri, Esther, Arnau y Fran
Indivisa Manent
Tiempo de crear, tiempo de cuidar .